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El pequeño dragón que le temía al fuego

Había una vez un dragón diferente
En lo más alto de las montañas de cristal, vivía Ignis. A diferencia de sus hermanos, que pasaban las tardes lanzando enormes llamaradas al cielo, Ignis tenía un secreto: le daba mucho miedo el fuego.
Cada vez que intentaba soltar una llamita, cerraba los ojos muy fuerte y, en lugar de fuego, soplaba unas hermosas y brillantes burbujas de colores.
El gran descubrimiento
Un día, un pajarito se lastimó el ala y cayó cerca de la cueva. Los hermanos de Ignis intentaron ayudarlo, pero su fuego era demasiado rudo. Fue entonces cuando Ignis sopló una enorme burbuja dorada. La burbuja envolvió al pajarito con suavidad y lo hizo flotar suavemente hasta su nido.
Esa tarde, Ignis aprendió que no todos los dragones nacieron para quemar. Algunos, como él, nacieron para proteger. Y desde ese día, fue el dragón más feliz de todas las montañas.
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