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Vuelo nocturno: Poemas a la luna y la soledad luminosa

La noche no es la ausencia del día, sino su descanso más íntimo y sagrado. Cuando las luces de la ciudad se apagan y los ruidos se disipan, la luna se alza en el cielo como un faro silencioso que invita al alma a despojarse de sus máscaras y reencontrarse con su verdad.
Estos poemas son un homenaje a la noche mansa, al susurro del viento entre las cortinas y al refugio de la propia compañía.
I. El faro de plata
La luna derrama su manto de plata,
sobre el mar sereno y la blanca vereda.
No hay prisa en el cielo ni sombra que tema,
la noche reposa con suave poema.
En esta penumbra de paz y sosiego,
el alma se cura de todo su apego.
Brilla la estrella que guía el camino,
tejiendo en silencio mi dulce destino.
II. La soledad que florece
Estar a solas consigo mismo no es estar desamparado; es aprender a ser un buen anfitrión de nuestros propios pensamientos. En la quietud de la medianoche descubrimos que dentro de nosotros habita una fuente inagotable de paz y creatividad.
"La soledad elegida no aísla; es el jardín secreto donde el corazón riega sus raíces para florecer con mayor generosidad hacia los demás."
Reflexión nocturna: Que la luz plateada de la luna vele tus sueños y te devuelva mañana al mundo renovado y en paz.
Delia Iaboni
AutoraEscritora dedicada a la literatura infantil, relatos emocionales y valores para la familia.
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