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El último tren de la medianoche
Un emotivo relato corto sobre un viaje inesperado que nos enseña a valorar las decisiones y los destinos imprevistos.
Ernesto corría por el andén húmedo con el corazón latiéndole con fuerza en el pecho. Las puertas del último vagón del tren de la medianoche comenzaban a deslizarse lentamente para cerrarse.
El vagón de las historias cruzadas
Al lograr entrar de un salto, se encontró en un compartimento vacío y silencioso. Durante el viaje, Ernesto comprendió que a veces las prisas de la vida nos hacen olvidar que el destino más importante no es a dónde vamos, sino con qué paz viajamos en nuestro interior.
"No temas perder el tren del pasado; a veces, perderlo es la única forma de subir al vagón de tu propio futuro."
— Delia Iaboni
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